jueves, 9 de noviembre de 2017

Maestras Budistas Contemporáneas

Joan Sutherland es una maestra budista zen que nació en Los Ángeles, California en 1954 que actualmente vive en Santa Fe, Nuevo México.

Estudió artes y lenguas asiáticas en la UCLA obteniendo una maestría pero más tarde su interés se orientó hacia la investigación y desarrollo de la práctica a través del Koan.

Practicó y estudió bajo la dirección el roshi John Tarrant con quien a fines de los años 90 fundó " Pacific Zen School" una escuela occidental dedicada al estudio de los koans.

La filial que está a su cargo, "Open Source", respeta el estilo original de koan chino, enfatiza la integración de la investigación de koan con las vidas contemporáneas, explora la práctica del koan en forma comunitaria e individual, resalta las contribuciones de las mujeres a la tradición koan, busca desarrollar un cuerpo de koans occidentales, entre otros intereses.

El siguiente es un pasaje de una de sus enseñanzas sobre la iluminación
 “(…) Esta es la historia transmitida a través del Dharma: la iluminación es nuestra naturaleza original y nuestro verdadero hogar, pero las complicaciones de la vida humana nos hacen olvidarlo. Este olvido es vivido como un exilio, y creamos estructuras complejas de hábitos, creencias y estrategias para defendernos de esta soledad. Pero esta condición tiene salida, es posible desmantelar estas estructuras para que podamos regresar de un exilio que siempre ha sido ilusorio a un hogar que siempre ha estado aquí, bajo nuestros pies.
Para muchos de nosotros, hay algo que nos empuja y algo que nos atrae. Somos impulsados ​​por nuestro propio sufrimiento y por el sufrimiento que vemos en el mundo que nos rodea, nos atrae la intuición de que hay algo más grande y más verdadero que nuestras formas egoístas ordinarias de vivir la vida. Nuestra tradición nos dice que sí, que podemos comprender esto, y que hay maneras de hacer de esta intuición no solo una cuestión de azar, sino algo inmediato y sistemáticamente presente. Es posible estar disponibles, a cualquier hora del día, a la gracia a la que aspiramos y difundir esta gracia en el mundo que nos rodea.
Deberíamos entonces detenernos un poco en lo que estamos hablando. El término “iluminación” se utiliza para traducir un conjunto existente de palabras en varias lenguas asiáticas, que, aunque cercanas, no son exactamente idénticas. Fundamentalmente, la iluminación se refiere a la palabra Pali y sánscrita bodhi, que significa literalmente “despertar”.
La palabra “iluminación” tiene un carácter absoluto, como si describiera un estado estable, algo que no está sujeto al tiempo ni al espacio ni a los acontecimientos de la vida humana. Imaginamos que una vez que cruzas este umbral, no hay vuelta atrás. En términos budistas, ver las cosas como realmente son, es iluminación, y nuestra experiencia de cómo son realmente las cosas, también es iluminación (la misma). Es la naturaleza vasta y grandiosa del Universo mismo, y es la forma en que cada uno de nosotros piensa, siente y actúa cuando somos conscientes de esta gran iluminación manifestada en nosotros mismos y de la cual participamos No cambia nuestra manera ordinaria de ser, es más parecido al proceso de vivir en dos dimensiones, y añadir una tercera. Las fresas todavía saben a fresas, y las palabras duras siempre son difíciles, pero ahora somos conscientes de cómo todo lo interpenetra todo y de que incluso las cosas más difíciles se iluminan desde dentro con la misma luz indivisa.
(…) La iluminación es transpersonal. Para los occidentales en particular, es importante recordar que el despertar es algo diferente a los proyectos de superación personal a los que estamos acostumbrados, no se trata de ser una mejor persona sino de descubrir nuestro verdadero yo, que es totalmente otra cosa. Uno de los misterios de la Vía es que algunas personas pueden parecer tener aperturas espirituales sustanciales y continuar comportándose como idiotas. Esto es importante porque arroja luz sobre la naturaleza de la iluminación: tener una revelación esclarecedora no es lo mismo que ser iluminado; debemos dejar que la iluminación nos impregne y nos coloree en nuestra vida cotidiana. Debemos permitir que la vida nos enseñe cómo encarnar la revelación.
Después de tener esta revelación, algunas personas pueden creer que el despertar es personal cuando en realidad es lo menos personal que les ha sucedido. Y, al mismo tiempo, es lo más verdadero que jamás les haya sucedido. Descubrir cómo estas dos cosas (aparentemente contradictorias) pueden ser verdaderas y sus implicaciones en la forma en que vivimos nuestras vidas, es para lo que existen los caminos hacia el despertar.
Debido a que es transpersonal, la iluminación no es algo que se pueda obtener, ni lograr, como una habilidad o conocimiento, para ser explotado por el ego. En algunas tradiciones budistas, la iluminación se considera como una especie de propiedad fundamental del Universo, un vasto principio unificador que se manifiesta en una variedad casi infinita de formas. La iluminación es autónoma, existe antes de que haya habido seres humanos, o cualquier otra forma de vida, para experimentarla.
(…) Mucho se ha dicho sobre el camino hacia el despertar, incluidas las prácticas que nos muestran nuestros hábitos de exilio y cómo nuestra práctica puede despojarnos de estos hábitos hacia una vida más amplia y más generosa. Solo voy a mencionar algo que se relaciona con la práctica cotidiana de la iluminación. Especialmente al principio, la mayoría de nosotros todavía somos muy egocéntricos, es decir, creemos en la realidad absoluta del yo y la primacía de sus preocupaciones y reacciones. Uno de los resultados desconcertantes es que estamos aquí, con la esperanza de un acontecimiento que, por su naturaleza, no tiene precedentes, y creemos que sabemos cómo hacerlo realidad. Intentamos controlar el proceso y creemos que podemos encontrar nuestro camino hacia la iluminación a través de la voluntad.
La disciplina y la perseverancia son necesarias en este camino, pero están al servicio de algo más útil que la certeza, el control y la voluntad. Están al servicio de la disponibilidad. Pase lo que pase, solo tienes que seguir practicando: sentarte y meditar, participar en un retiro, absorber las enseñanzas, enfrentarte al miedo, sentir el dolor, soportar el aburrimiento, permanecer abierto a lo que te molesta y también, al dolor de las rodillas.
Solo mantente presente con una mente abierta y un corazón completo. Deja que tu atención se despoje de los hábitos del exilio hacia la promesa del verdadero hogar, naturalmente. Permanece incondicionalmente disponible y ten confianza en que la iluminación te encontrará.”
Referencias

domingo, 29 de enero de 2017

Ven. Ancestras en tiempos de Buda

Yasodhara, introducción
Su historia oficial se nos  presenta una y otra vez como la esposa de Siddhartha Gautama  que fue abandonada  junto a su hijo la noche en que, éste,  tomó  la determinación de marcharse para realizar la verdad. En algunas tradiciones budistas apenas se la menciona o bien su presencia se la interpreta bajo  otros nombres.

Con el paso de los años,  los relatos que narran su historia se fueron acumulando uno sobre otro,  como estratos de la corteza bajo la cual están los hechos y formas verídicas. Cada nueva transcripción o texto está influenciado por la  visión particular del autor, las características  culturales, políticas, religiosas, propias del lugar geográfico y época.

Más de 500 AC en las tierras al noreste de India y Nepal vivían varías tribus, algunas de ellas eran dominantes en población, riquezas y destrezas bélicas.  Los miembros de la tribu Sakya y Kolyas eran descendientes de los reyes de la India, de origen “místico-divino” pertenecientes a la Dinastía del Sol.  Ambas tribus se habían constituido como estados independientes, a ambos lados del río Rohini. En la margen al norte los Sakyas fundaron la ciudad capital, Kapilavatthu, mientras que en la ribera sur, los Kolyas contaban con dos ciudades: Santhagara y Devadaha.

Los miembros de las familias reales de ambas tribus se casaban entre ellos, debido al sistema imperante de castas y a la necesidad de mantener firmes los  vínculos entre familias reales. Así sucedió con el rey de los Kolyas, Suppabudha quien tomo por esposa a Pamita y Amita, hermanas del rey Sakya llamado Suddhodhana y a su vez, éste tomó por esposas a MahaMaya y MahaPajapati, hermanas ambas de Suppabudha.

Bien se sabe que de la unión entre Suddhodhana y Maya, nació Siddharta Gautama,  por el contrario en los distintos relatos sobre los progenitores de Yasodhara existen  marcadas diferencias. Algunos textos toman como su madre a Pamita, mientras que otros a Amita, en algunos relatos se considera que ésta última fue la madre de Devadatta, esto hace que en esos relatos él y Yasodhara sean primos, mientras que en otros hermanos. Ampliando más los textos consultados se puede encontrar a Yasodhara como hija de Dandapani,  hermano de Suppabudha, por lo cual la convertiría en prima de Devadatta de diferente padre y madre, mientras que en otros textos figura como hija de rey o ministro Mahanama, Ghantacabda o el Sakya Kinkinsvara.

Los hijos e hijas primogénitos de estas familias reales eran los herederos al trono, gozaban de igual jerarquía, y por ello continuaban  la costumbre de celebrar  matrimonio entre ellos.  Esta fue la situación de Yasodhara, perteneciente al clan de los Kolyas y la de su primo, Siddharta Gautama, del clan de los Sakyas.-

En algunos textos se afirma que Yasodhara nació el mismo día que lo hizo Siddhartha Gautama, aún más, se dice que es mismo día nacieron también Canna (escudero de Siddhartha)  Kaludayin (hijo del primer ministro del rey Suddhodhana y amigo de la infancia de Siddhartha), Kanthaka (caballo favorito de Siddhartha), Ananda (primo de Siddharta) y el árbol  Bohi.  Aunque esto no está ampliamente confirmado, sí se encuentra en la mayoría de los textos donde  se describe el matrimonio entre ambos que sucedió cuando cada uno de ellos contaba con la misma edad, dieciséis años, inicio de la adultez, según la tradición de la época. De ello se deduce que ambos nacieron el mismo año, aunque no se pueda afirmar que haya sido el mismo día.

Yasodhara es su nombre más popular y es el mismo que el de su abuela materna. Su significado es “Portadora de la gloria”. No obstante se hace referencia  a la esposa de Siddhartha Gautama y/o el Buda con otros nombres: Gopa, Bimbādevī, Bimbāsundarī, Subhaddakā, Bimbā (Imagen de oro), Bhaddakaccā (la de cuerpo brilloso como oro), Rāhulamātā (la madre de Rāhula). La mayoría de estos nombres se utilizan para describir cualidades de Yasodhara, entre ellas su belleza, inteligencia y sagacidad. Es de destacar que en algunos estudios y comparaciones  realizadas sobre los textos se infiere que si bien Yasodhara fue la esposa principal, Siddhartha tuvo otras esposas como Utpalavarna y Mrigadja adjudicándole a esta  última su capacidad de influir  en la decisión que tomo Siddharta de marcharse en busca de la realización.

Se dice que con la intención apartar al príncipe Sidhartha del mundo de sus pensamientos y la vida religiosa para luego atraerlo y afianzarlo  a ocupaciones propias de un heredero al trono, el rey Suddhodhana junto con otros miembros de la corte idearon un plan. Este  plan se basaba en despertar en el joven príncipe la atracción, el deseo y el amor por una bella joven, enraizándolo así, a los asuntos e intereses de los hombres  y gobernantes.

Suddhodhana pensó que si buscaba una bella y apropiada esposa para su hijo, éste podía no acordar o desobedecerlo  y así frustrar su estrategia, por ello desarrollo la siguiente estrategia. Haría fabricar cintos de adornos preciosos para que sean entregados por Siddhartha a las jóvenes mujeres de la tribu, mientras tanto el joven sería  observado por personas de su confianza quienes estarían atentos a detectar los gestos sensibles del príncipe frente a las muchachas y  aquella frente a la cual Siddhartha demostrase mayor conmoción, a esa propondría por esposa.

Ciento de jóvenes llegaron al palacio para ver al príncipe y recibir de sus manos los obsequios. Se dice que la gracia y belleza de Siddhartha era tal que ellas no podían mirarle directamente a los ojos, agradecían el obsequio con una inclinación y se marchaban. Al final de todas las muchachas y cuando todos los obsequios se habían entregado se encontraba Yasodhara quien mirándolo preguntó por el suyo. Siddhartha respondió que había llegado demasiado tarde pero no se negaría en otorgarle un presente, se quitó un anillo de oro de su dedo y se lo ofreció, Yasodhara respondió que se quedaría a su lado ya que tal vez recibiría un obsequio más, a lo que el príncipe respondió  que le ofrecía su propio collar de perlas y esmeraldas si así lo deseaba, pero Yasodhara se rehusó a ello y se marchó.
Haya sido de este el obsequio entregado o las palabras cruzadas entre ambos, o bien de otra forma, se dice que rápidamente estos hechos llegaron a oídos del rey Suddhodhana, quien cuando creyó conveniente, envió a un emisario al reino del rey Suppabudha para solicitar la mano de su hija con el fin de desposarla con el príncipe de los Sakyas. El rey respondió a este pedido diciendo que como era regla general entre los Sakyas para obtener la mano de su hija debía ganar o sobresalir en todas las competencias del torneo marital frente a otros rivales,  demostrando así que era digno para la muchacha. A continuación agregó que habiendo sido criado el príncipe Sakya con tantos cuidados dudaba que fuera capaz de ello, no obstante mantendría su palabra si el príncipe aceptase el desafío.

Se cuenta que cuando Suddhodhana escuchó esta respuesta se sintió desilusionado ya que en el fondo intuía  que la duda planteada por Suppabudha era real. Por varios días una sombra se apoderó de su rostro, Siddhartha preguntó en varias oportunidades qué lo apenaba, y luego de varios intentos el rey le relató la verdad a su hijo. Los relatos narran que se llevó a cabo el torneo, que el mismo Siddhartha solicitó que se diese a conocer la proclamación  que en siete días se realizarían las competencias  y que desafiaba a quien pretendiese la mano de la princesa Yasodhara.

El relato del  torneo marital en el cual compitió y salió vencedor Sidhartha, es todo un hecho histórico que merece su estudio, pero para el presente escrito es suficiente destacar que el joven príncipe acepto cada desafío con la intención de ser el vencedor, no solo bajo la mirada de los jueces o árbitros, del resto de los competidores, de Yasodhara sino que principalmente frente a su padre, el rey Suddhodhana.  A lo largo de la competencia fue el primero en escritura, aritmética, arquería, equitación, espada, lucha y boxeo superando a contrincantes como Nanda, su medio hermano, Ardjuna y a Devadatta.

La joven novia estuvo presente todo el tiempo, adornada con las mejores vestimentas y joyas, junto a su cortejo y su familia ubicada en el mejor lugar, a la vista de todos. Tanto la bella Yasodhara como el amor del rey Suddhodhana fueron los trofeos de esta victoria.  Sin embargo no hay que olvidar que esta sucesión de hechos son aceptados y transitados por Gautama pero fueron planeados por el rey con la intención de retener a su hijo y eludir las predicciones de Ashita, el anciano sabio.-

En algunos textos se encuentran los relatos sobre otras esposas, en particular una llamada Gotami, hija de rey Dandapani, quien acepto desposarse con Siddhartha eligiéndolo entre otros pretendientes que se postulaban. Se dice que el rey Suddhodhana hizo construir un palacio para su hijo y en el cual se aseguró que en cada trayecto de la noche reinase una de sus esposas. En Vishramvan, el palacio, existía un sector donde Yasodhara era la esposa principal y correspondía a la primera parte de la noche, otro sector para la segunda parte de  la noche donde se encontraba su esposa Manodara o Mrigadja y en la última parte de la noche estaban los aposentos de Gotami o Utpalavarna.- Existe mucha confusión sobre este aspecto de la vida de Siddhartha, pero si se sabe que Yasodhara fue su esposa principal, pero no la única.

La historia de Yasodhara continúa, existen pasajes que nos ayudan a construir su vida, entre ellos se destacan: la noche en que Sidhartha abandona el palacio, el reencuentro con Sidhartha cuando regresa como el Buddha, la marcha  de ella junto a Mahapajagotami y el resto de las mujeres del harén para formar la orden de monjas buidstas, su visita a Buddha antes de su propia muerte y su relatos de vidas anteriores junto al Buddha.
Adriana Etsuho

Bibliografía
**Yasodhara, the Wife of the Bodhisattva
By Ranjini Obeyesekere
**Stars at Dawn: Forgotten Stories of Women in the Buddha's Life
By Wendy Garling

sábado, 7 de enero de 2017

Kanthaka, el caballo de la realeza

Según los relatos históricos Kanthaka fue el caballo favorito del príncipe Siddharta, se dice que ambos nacieron el mismo día. 

En los escritos,  Kanthaka hace su aparición durante las competencias que se llevaron a cabo para obtener la mano de la princesa Yasodhara. Se puede leer en algunos de ellos que el caballo fue herido con una flecha pero continúo peleando y junto a su jinete salieron vencedores. 

Más tarde se lo menciona en el momento de la partida del príncipe, junto a su auriga Chandaka (o Channa). Habiéndose adentrado en el bosque Sidartha se despoja de sus pertenencias, corta su cabello y entrega las riendas de Kanthaka a su ayudante para luego alejarse.

El regreso de Chandaka y Kanthaka es un episodio de la vida del Buda Sakyamuni del que no se tiene información precisa, como tantos otros, no obstante se cuenta que Kanthaka murió de tristeza a orillas del río Anoma o al regresar a Kapilavastu.

Se cuenta que Sidartha se despide del caballo con palabras y gestos cariñosos prometiéndole que en su próxima vida estarían juntos.- Según los textos budistas, Kanthaka renació como brahmán,  fue seguidor del Buda Gautama y alcanzó la iluminación.-

En distintas estupas se ha encontrado representaciones de Sidartha y su caballo, la de  Amaravathi es una de ellas.-

sábado, 23 de abril de 2016

Madres y Maternidad en la literatura budista de la India



Reiko Ohnuma presenta a través del análisis de diferentes textos budistas, la confrontación entre dos tendencias referidas a la caracterización del amor de las madres hacia sus hijos. 
Es frecuente encontrar en las escrituras que se aliente a los monjes a desarrollar el amor compasivo hacia todos los seres vivientes,  así como es capaz de experimentar una madre hacia su hijo.
En oposición, a esta visión de amor maternal como amor puro y abnegado, se lo presenta como la máxima expresión de deseo, ego y apego que un ser humano puede experimentar.
Desde aquí Reiko Ohnuma intenta reconstruir el "modelo de heroína" a partir de aquellas mujeres budistas que fueron capaces de abandonar el apego y el deseo,  experimentado intensos sufrimientos  y alcanzado el estado en el cual el amor compasivo se extiende a todos los seres.
                                                                                                                                    Adriana Etsuho
Universidad de Hamburgo  
Mujeres Budistas de Asia
Por Reiko Ohnuma





sábado, 23 de enero de 2016

Bhikkhuni Sanghamitta

La orden de las bhikkhunis Theravada se estableció por primera vez en Sri Lanka con la visita de la bhikkhuni Sanghamitta, la hija del emperador Ashoka de la India.

Sanghamitta, que significa “amiga de la sangha o seguidora del dios Mitra”, fue hija del emperador Ashoka de la dinastía Maurya (304 AC – 232 AC) y su primera esposa Maharani Devi, quien era una ferviente seguidora del budismo perteneciente a la casta de los Vaishya. Su nacimiento se sitúa aproximadamente dos o tres años después que el de su hermano, Mahinda (285 AC),  en Ujjeini, actual Ujjain en Madhuya Pradesh, India.

Cuando tenía 14 años fue casada con Agribrahmi, un sobrino del emperador quien también era un devoto budista. Ambos tuvieron un hijo, Sumana, quien más tarde se sumaría a la fe de sus padres. Cuando Sanghamitta tuvo 18 años fue ordenada en la escuela budista Theravada junto a su hermano Mahinda (o Mahendra) por Dhammapala, con el tiempo se convirtió en una Theri Arhant y residió en Pataliputra (actualmente Patna).

Los hermanos tuvieron una participación directa en las decisiones tomadas durante el tercer concilio budista liderado por el Venerable Moggaliputta Tissa. En este congreso se decidió depurar la orden renovando los votos budistas y difundir el Dharma enviando misiones de monjes y monjas a nueve países, Sri Lanka, Birmania, China, Tailandia principalmente.

El emperador Ashoka conocido por su apoyo brindado al budismo, no solo participó colaborando económicamente con las misiones sino que también envió a su hijo, Mahinda,  liderando la misión a Sri Lanka y posteriormente a Sanghamitta.

La delegación enviada a Sri Lanka liderada por el Venerable Mahinda estaba compuesta por los Arhats: Ittiya, Uttiya, Sambala, Bhaddasalam,  Sumana y Bhanduka, siendo los dos últimos hijo y  primo respectivamente de Sanghamitta.
La presencia de integrantes pertenecientes a la familia real del emperador de India, demuestra la importancia religiosa e implicancia política que tenía esta misión. Ratifica este supuesto el hecho que el mismo rey de Sri Lanka,  Devanampiya Tissa (250 AC – 210 AC), su cuñada la princesa Anula  y un séquito de quinientas mujeres fueron  a recibir al grupo y los condujeron hasta Anuradhapura para alojarlos en el Jardín Mahameghavana.-

Esta misión logro establecer en Sri Lanka la orden de los Bhikkhu Theravada, no obstante la princesa Anula y otra decenas de mujeres mostraron intención de unirse a la orden lo cual en un primer momento no fue posible para Mahinda ya que debía ser realizado por una monja completamente ordenada o una Theri Arahat.  Debido a esto  sugirió al rey Devanampiya que solicite la presencia de Sanghamitta para que llevase a cabo las ordenaciones.
El rey envió a su ministro Arittha, quien era su sobrino, a India con el objetivo de transmitir el pedido personalmente, además de solicitar que se le envíe un retoño del árbol Bodhi para ser plantado en la isla. Cuando el rey Ashoka recibió el pedido comprobó que la misión había logrado el éxito esperado y acepto responder al pedido solicitado.

Para ello seleccionó enviar un retoño de la rama sur derecha del árbol Bodhi, el cual fue plantado y dispuesto  en una vasija de oro. La comitiva que acompañó a Sanghamitta Theri estuvo constituida por las monjas budistas: Uttara, Hema, Pasadpala, Aggimitta, Dasika, Pheggu, Pabbata, Matta, Malla y Dhammadasiya e integrantes de la familia real, miembros de la nobleza, brahmanes, vaishyas, pastores, artesanos, nagas y miembros de otras castas.
El propio rey Tissa recibió a Sangamitta y al retoño del árbol Bodhi con profunda veneración. La misión fue escoltada hasta Anuradhapura por un camino de arena blanca. El retoño fue plantado en los jardínes Mahameghavana de esta ciudad.

Sangamitta realizó la ordenación a la princesa Anula, convirtiéndose ésta en la primer mujer ordenada Bhikkuni en Sri Lanka, la siguieron más de mil mujeres de diferentes edades pertenecientes a la realeza y a distintas clases sociales.
La comunidad de mujeres fueron alojadas al comienzo en el Upasika Viharaya, más tarde el rey hizo construir más de doce edificios (Āshram) para el resto de las mujeres, respetando la voluntad de ellas de que fuese en un lugar apartado donde pudiesen dedicarse a su práctica religiosa devocional. En particular edificó una residencia para Sanghamitta conocida como Hathalakha-Vihara.

Las mujeres de la comunidad eran versadas en las escrituras sagradas y las reglas monásticas. Sanghamitta trabajó de forma sostenida con dedicación y diligencia para mejorar la condición de las mujeres.
Murió a la edad de 79 años en su residencia de Anuradhapura. Su cuerpo  fue cremado frente al retoño del árbol Bodhi, en el lugar que ella misma había señalado con anterioridad. Luego fue erigida una estupa sobre sus cenizas y reliquias.
De las dieciocho escuelas Vinaya desarrolladas en India, solo tres se mantienen vigentes en la actualidad: Theravada en Sri Lanka y sudeste asiático, Dharmaguptaka en Taiwán, China, Corea y Vietnam, y Mulasarvastivada en Tibet.

La sangha de Bhikkunis en Sri Lanka perduró hasta el año 1017 DC. Recientemente se han realizado ordenaciones y ha resurgido la sangha Bhikkuni en Sri Lanka gracias a la ordenación hace unos años de un grupo de pequeño de monjas asiáticas y occidentales. Todos los años durante la luna llena del mes de diciembre en Sri Lanka los budistas Theravada rinden homenaje a la fundadora de la orden de monjas budistas festejando el llamado “Día de Sanghamitta”

Adriana Etsuho

Fuentes
http://www.chinabuddhismencyclopedia.com/en/index.php/Sangamitta

sábado, 17 de octubre de 2015

Ven. Ancestra en Tiempo de Buda

Kisagotami
  
  
Su historia es una de las más conocidas y su nombre de los más mencionados. Forma parte del grupo de las primeras monjas budistas quienes al atravesar un dolor muy fuerte, como es la muerte del hijo, en este caso,  generan en ellas una conversión interna que cambia su interpretación con respecto a la existencia humana y su devenir.
  
Kisa procedía de la familia Gotami de Savatthi quienes  eran pobres a pesar de que su tío materno fue el rey Suddhodhana, el padre de Buddha Sakyamuni. Sin embargo, como poseía una belleza física y gracia en la forma de hablar pudo casarse con el hijo de un hombre rico y de mayor casta. Los primeros tiempos de su matrimonio le fueron muy difíciles ya que no era aceptada por su familia política, quienes la hacían a un lado debido a su diferencia social. Pero esto cambió cuando la fortuna le sonrió al tener como su primogénito a un varón. De ahí en más pensó que alcanzaría todo aquello con lo que había soñado: respeto y reconocimiento social.
  
Mientras su hijo crecía felizmente hacía planes para tener más hijos varones y consolidar, de este modo su posición dentro del clan. Pero esto no perduró por mucho tiempo ya que su hijo súbitamente enfermó y murió. En un solo día su vida cambió completamente.
Ella enloqueció, e incapaz de aceptar la realidad, comenzó a deambular con el cuerpo del niño en sus brazos buscando una medicina que pueda curarlo. Las personas a quienes recurría le decían que ya no había cura porque el niño estaba muerto, y se alejaban de ella. De cada persona a quien acudía obtenía la misma respuesta, hasta que alguien mencionó al sabio de los Sakya, de quien se decía que era capaz de hasta devolver la vida a aquellos que habían muerto.
  
Kisa recordó y corrió a su encuentro. Al  verlo le imploró que le devolviese la vida a su hijo quitándole de esta forma el dolor que sentía en su corazón. Luego de escuchar su ruego y contemplando a Kisagotami sosteniendo al cuerpo del niño muerto en sus brazos sabiamente le dijo lo que ella estaba necesitando: “Ve y tráeme una semilla de mostaza de una casa en donde nadie haya perdido un hijo, un cónyuge, hermano, padre, pariente o amigo”. Salió a buscar la semilla llena de esperanzas ya que las plantas de mostaza estaban en los jardines de todas las casas. Incrédulamente creyó que las semillas serían la medicina que le regresaría a su hijo.
  
Comenzó a recorrer el pueblo descubriendo que, si bien había plantas de mostaza, también una persona en ese hogar había muerto. De cada lugar recibía la misma respuesta, en cada hogar había muerto un familiar o un amigo. De forma paulatina fue confrontándose con la realidad: No había ninguna persona que no hubiese perdido un ser querido, y ella era una más entre todos. La cordura regresaba a ella sabiendo que la muerte, la finitud, no le sucedió solamente a su hijo sino que es común a todas las personas, a todos los seres vivos, a todas las existencias.-
  
Llevó el cuerpo del niño hasta el bosque y lo cremó, a continuación regresó donde se encontraba Sakyamuni Buddha y le dijo: “Comprendí”. Tiempo después ingresó a la orden de mujeres y fue una de las discípulas más entregada a las enseñanzas del camino de la liberación. Su  austeridad se transformó en una característica que la destacó. Finalmente, alcanzó la paz del nirvana.
  
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En la antigua fuente de textos budistas conocida como el Tipitaka o Canon Pali se encuentra el capítulo Samyutta Nikaya que, junto con el Therigatha forman un conjunto de suttas pertenecientes a las primeras monjas budistas. En ambos hay poemas y versos junto a prosas referidos a Kisagotami.
En el tercer sutta del Samyutta Nikaya se presenta a Mara, el maligno, confrontando a solas con Kisagotami. En el texto se destaca la intención de Mara de seducir a Kisagotami con la búsqueda de un hombre con quien engendrar un hijo. Intenta renovar en su corazón el deseo de la maternidad, sin embargo, la respuesta de ella revela su capacidad para resurgir del dolor con una nueva fuerza espiritual otorgada por el despertar.-

Discursos de las Monjas Antiguas
Bhikkhuni-Saṁyutta
(Samyutta Nikaya, Libro V)
  
Estando en Savatthi, la monja Kisagotami se vistió y tomando su manto exterior y su bol, se dirigió al pueblo para mendigar comida. Luego de la ronda de mendicidad, comió y se internó  en lo profundo del bosque para pasar el resto del día. Al llegar a la zona más oscura se sentó al pie de un árbol.
  
Entonces, Mara, el maligno con deseo de despertar el miedo, temor e inseguridad en la monja Kisagotami, se acercó a ella y le habló de la siguiente forma:
“¿Por qué ahora, cuando tu hijo está muerto
Estás sentada sola, con el rostro lleno de lágrimas?
Habiendo entrado sola al bosque,
¿Estás buscando a algún hombre?”
  
Entonces, a la monja Kisagotami se le ocurrió el siguiente pensamiento: “¿quién es este que recita el verso –un ser humano o un ser no humano?” Acto seguido se le ocurrió esto: “este es Mara, el Malvado, quien recita el verso deseando causarme miedo, temor e inseguridad, deseando hacerme caer de la concentración.”
Entonces, la monja Kisagotami, habiendo entendido “este es Mara, el Malvado”, le replicó en versos:
He conseguido superar la muerte de mi hijo,
Y los hombres pertenecen al pasado.
No estoy triste ni estoy llorando,
Tampoco te tengo miedo, amigo.
  
El placer ha sido destruido completamente,
La gran tiniebla ha sido apartada.
Habiendo conquistado los ejércitos de la Muerte,
Estoy morando sin restos algunos de las contaminaciones”.
  
Entonces, el Mara, el Malvado se dio cuenta de eso: “la monja Kisagotami me conoce”, por lo cual, triste y decepcionado desapareció de allí.
  
Referencias

sábado, 3 de octubre de 2015

Discursos de las Venerables Ancestras

En el 5to capítulo del  Samyutta Nikaya (1) del Tipitaka encontramos una compilación de suttas en los que se mezcla la prosa y los versos denominado Bhikkhuni Samyutta (2)

Estos suttas, en total 10, hacen referencia a los encuentros y batallas entre Mara, el maligno y las Venerables monjas budistas Avalika, Soma, Gotami, Vijaya, Uppalavanna, Cala, Uapacala, Sisupacala, Sela y Vajira perteneciente a los primeros tiempos de la orden.

Junto con el texto Therigatha, conforman una importante fuente bibliográfica sobre la vida y práctica desarrollada por estas primeras discípulas de Budha Sakyamuni